BERGANTINES
martes, 21 de octubre de 2014
Bergantínes
¿QUÉ ES UN BERGANTÍN?
Un Bergantín es un barco generalmente de dos mástiles con todo su aparejo formado por velas cuadradas, es decir, velas dispuestas en los mástiles colgando de ver gas transversales respecto al eje longitudinal de la nave.
HISTORIA DEL BERGANTÍN
En el siglo XVI, después que Juan Sebastián Elcano efectuara la primera circunnavegación a la Tierra, el comercio marítimo transatlántico aumentó considerablemente, lo que incentivó la investigación y la creación de nuevos tipos de naves, más apropiadas para largas travesías y para soportar los rigores de la mar en forma continuada. Así fue como apareció el Bergantín y, en el ámbito comercial.
DESCRIPCIÓN DEL BERGANTIN
Posee una sola cubierta y dos palos: trinquete con aparejo redondo, y vela mayor con gavia y juanete, así como cangreja.La resistencia y excelente capacidad de maniobra son las principales características de esta embarcación, capaz de completar largas travesías con costos de mantenimiento mínimos.Se artillaba con 10-18 cañones y excepcionalmente 24, y lo tripulaban unos 30-120 marinos.
USO
fueron utilizados como pequeños buques de guerra con unos 10 a 18 cañones. Debido a su velocidad y maniobrabilidad que eran populares entre los piratas. Si bien su uso se remonta a antes del siglo 17, uno de los períodos más famosos para el bergantín fue durante el siglo 19, cuando estuvieron involucrados en batallas navales tan emblemáticos como la batalla del lago Erie. En el siglo 19 el bergantín era un buque de carga estándar. Fue visto como "navegar rápido y bien", pero requiere un equipo grande como para manejar sus aparejos. Mientras bergantines no podían navegar contra el viento con tanta facilidad como antes y los vasos en popa-amañadas como goletas.
INFLUENCIA EN LA CONQUISTA DE TENOCHTITLAN
Cortés planeó rodear a Tenochtitlan hasta aislarla y así poder vencer al ejército mexica y tomar la ciudad. Para llevar a cabo su estrategia Cortés contó con sus propios hombres, armas, caballos, 13 bergantines, además de los ejércitos aliados de Texcoco y Tlaxcala.Los bergantines fueron hechos para atacar a la Gran Tenochtitlan también por las aguas del lago.
Los españoles sólo pudieron utilizar 12 de las naves pues una de ellas resultó defectuosa quedando al mando de ellas, Cortés. Para cercar a la capital mexica, Cortés dispuso la ubicación de sus capitanes: Pedro de Alvarado en Tlacopan, Cristóbal de Olid en Coyoacan y Gonzalo de Sandoval, en Iztapalapa. Las fuerzas de Alvarado y Olid marcharon juntas hasta llegar a Tlacopan para luego dirigirse a Chapultepec y tras rudo combate, rompieron el acueducto que surtía de agua a los mexica.
Por su parte, Cuauhtémoc, después de múltiples pláticas con sus consejeros, decidió defender Tenochtitlan y anunció a su pueblo que quien intentara abandonar la lucha sería ejecutado de inmediato.
Al iniciarse la marcha de los aliados tlaxcaltecas, se dieron cuenta que Xicoténcatl no estaba presente, enterándose que éste regresaba a Tlaxcala, motivo por el cual Cortés ordenó se le diera alcance y se le ahorcara por desertor, Gonzalo de Sandoval partió hacia Iztapalapa auxiliado por Cortés y sus bergantines para tomar la ciudad pero fueron atacados por los mexicas cuando pasaban por el peñón de Tepopolco. Cortés desembarcó y tomó dicho peñón, acabando con los defensores del lugar.
Mientras tanto, una quinientas canoas atacaban a los bergantines, sin embargo el viento le fue favorable a los españoles y las canoas fueron destrozadas en el choque con las naves enemigas.
Cuauhtémoc, al comprender que sus esfuerzos por encontrar aliados era inútil siguió una táctica meramente defensiva aunque cuando tenía oportunidad lanzaba sobre Cortés su ejército, tanto en tierra como en agua.
Por su parte el ejército español no escatimaba esfuerzos en su avance de perseguir y molestar constantemente a Cuauhtémoc, con el objeto de cansarlo y destruirlo poco a poco.
Los españoles sólo pudieron utilizar 12 de las naves pues una de ellas resultó defectuosa quedando al mando de ellas, Cortés. Para cercar a la capital mexica, Cortés dispuso la ubicación de sus capitanes: Pedro de Alvarado en Tlacopan, Cristóbal de Olid en Coyoacan y Gonzalo de Sandoval, en Iztapalapa. Las fuerzas de Alvarado y Olid marcharon juntas hasta llegar a Tlacopan para luego dirigirse a Chapultepec y tras rudo combate, rompieron el acueducto que surtía de agua a los mexica.
Por su parte, Cuauhtémoc, después de múltiples pláticas con sus consejeros, decidió defender Tenochtitlan y anunció a su pueblo que quien intentara abandonar la lucha sería ejecutado de inmediato.
Al iniciarse la marcha de los aliados tlaxcaltecas, se dieron cuenta que Xicoténcatl no estaba presente, enterándose que éste regresaba a Tlaxcala, motivo por el cual Cortés ordenó se le diera alcance y se le ahorcara por desertor, Gonzalo de Sandoval partió hacia Iztapalapa auxiliado por Cortés y sus bergantines para tomar la ciudad pero fueron atacados por los mexicas cuando pasaban por el peñón de Tepopolco. Cortés desembarcó y tomó dicho peñón, acabando con los defensores del lugar.
Mientras tanto, una quinientas canoas atacaban a los bergantines, sin embargo el viento le fue favorable a los españoles y las canoas fueron destrozadas en el choque con las naves enemigas.
Cuauhtémoc, al comprender que sus esfuerzos por encontrar aliados era inútil siguió una táctica meramente defensiva aunque cuando tenía oportunidad lanzaba sobre Cortés su ejército, tanto en tierra como en agua.
Por su parte el ejército español no escatimaba esfuerzos en su avance de perseguir y molestar constantemente a Cuauhtémoc, con el objeto de cansarlo y destruirlo poco a poco.
Cuauhtémoc, sabedor de que en él estaba personificado su pueblo, acudió al Tlalocan para sujetarse a la voluntad de éste: la paz o la guerra.
La decisión del Tlalocan fue rotunda: mejor morir antes que ser esclavos de los españoles, dedicándose, entonces a organizar una intensa defensa de la ciudad.
Entre las medidas tomadas por los mexicas para la defensa de su ciudad sacaron a las personas que consideraron no podían ayudar en la guerra y se aprovisionaron de gran cantidad de víveres y de armas.
Todo aquél que pudiera lanzar una piedra o una lanza y blandir una macana, fuera hombre, mujer o niño se aprestó a la defensa de la Gran Tenochtitlan.
Los víveres, resultaron insuficientes porque ni mexicas ni españoles calcularon que el sitio se alargara tanto tiempo.
Para evitar que los bergantines se acercaran a la ciudad, los mexicas colocaron grandes estacas debajo del agua que varaban las naves españolas y también hicieron profundas cortaduras en las calzadas que impidieran el avance por tierra.
Los guerreros mexicas aprendieron a esquivar el fuego de los arcabuces y de los cañones, corriendo en zigzag o tirándose al suelo, al darse cuenta de la dirección que seguían los proyectiles disparados, además, contra la costumbre indígena, Cuauhtémoc emprendió combates nocturnos que si bien no tuvieron los efectos deseados sí lograron desconcertar a sus enemigos.
La decisión del Tlalocan fue rotunda: mejor morir antes que ser esclavos de los españoles, dedicándose, entonces a organizar una intensa defensa de la ciudad.
Entre las medidas tomadas por los mexicas para la defensa de su ciudad sacaron a las personas que consideraron no podían ayudar en la guerra y se aprovisionaron de gran cantidad de víveres y de armas.
Todo aquél que pudiera lanzar una piedra o una lanza y blandir una macana, fuera hombre, mujer o niño se aprestó a la defensa de la Gran Tenochtitlan.
Los víveres, resultaron insuficientes porque ni mexicas ni españoles calcularon que el sitio se alargara tanto tiempo.
Para evitar que los bergantines se acercaran a la ciudad, los mexicas colocaron grandes estacas debajo del agua que varaban las naves españolas y también hicieron profundas cortaduras en las calzadas que impidieran el avance por tierra.
Los guerreros mexicas aprendieron a esquivar el fuego de los arcabuces y de los cañones, corriendo en zigzag o tirándose al suelo, al darse cuenta de la dirección que seguían los proyectiles disparados, además, contra la costumbre indígena, Cuauhtémoc emprendió combates nocturnos que si bien no tuvieron los efectos deseados sí lograron desconcertar a sus enemigos.
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